Emisario

Ni el más poderoso de los reyes puede estar en todos sitios a la vez y encargarse de lo que ocurre tanto dentro de sus fronteras como fuera. Además, recorrer los caminos e internarse en los terrenos de otros soberanos puede desembocar en tragedia, por lo que algunas personas son elegidas para representarlos y hablar en su nombre: vosotros, los emisarios, hombres y mujeres de confianza que viajan de un lado a otro para llevar la voluntad de su señor tanto a vasallos como a otros señores.

  Competencia con habilidades. Perspicacia y Persuasión

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Cualquier cosa que digas serán las palabras de un gobernante y cualquier afrenta que sufras la estará sufriendo un reino entero: el temor o el respeto que la gente tiene por tu señor también lo tiene por ti. Puedes solicitar y recibir audiencia con cualquier gobernante, un honor que pocos tienen. Mientras dure tu estancia en la corte, no solo serás bienvenido, sino que se te conferirá un lugar en el que descansar y comida de una calidad propia del señor al que representas.

Características sugeridas

Entre las aptitudes que más se valoran en un emisario están la lealtad y el respeto. Las numerosas horas de cortes y recepciones que deben soportar para entregar un mensaje a un rey o llevar a cabo una negociación pueden acabar con los nervios de cualquiera, por lo que también son necesarios mucha paciencia y talante. Al hablar en nombre de un poder superior, muchos emisarios acaban aprovechando ese poder para sus propios intereses, volviéndose ambiciosos y traicioneros.
  1. Nunca me meto en una confrontación de la que no vaya a salir victorioso. Tengo claro cuáles son mis batallas y cuáles no.
  2. Mi optimismo es contagioso; siempre viajo con una sonrisa en el rostro.
  3. Considero que una mentira sutil es mucho más útil que una decena de verdades directas.
  4. Una vez que alguien me falla, pierde para siempre mi confianza. No acepto el fracaso ni la traición.
  5. Siempre visto con colores muy vistosos, me gusta llamar la atención.
  6. Me gusta estar al día de los cotilleos y rumores, son una fuente fiable de información en los círculos donde me muevo.
  7. No soporto a las personas incultas y sin educación. Esa clase de gente no merece mi respeto ni mi atención.
  8. Valoro más una silenciosa biblioteca que un magnífico banquete.
  1. Lealtad. La obediencia y el respeto hacia un superior es lo único que mantiene nuestra sociedad a salvo del salvajismo y el caos (legal).
  2. Venganza. Aquellos que me han causado mal a mí o a los míos lo pagarán. Haré todo lo que esté en mi mano para que lo pierdan todo (maligno).
  3. Paz. Mi posición de mediador me obliga a hacer todo lo posible para evitar que se enciendan las llamas de la guerra (bueno).
  4. Avaricia. La confianza que tienen mi señor y otros gobernantes en mí me permite obtener gran cantidad de regalos y una posición aventajada para los negocios (neutral).
  5. Conocimiento. Mis viajes me permiten aprender sobre otras culturas y descubrir toda clase de cosas (neutral).
  6. Libertad. Gozar de la confianza de mi señor me permite hacer lo que me plazca sin que sospeche nada. Así puedo vivir mi propia vida (caótico).
  1. Las injurias y mentiras de un noble han hecho que mi señor me repudie y ahora busco su perdón.
  2. Le he dado mi palabra a mi señor de que no volvería a él hasta conseguir nuevos aliados para el reino.
  3. Hace años un ser querido fue secuestrado por un rival político y aún no he perdido la esperanza de rescatarlo.
  4. Un familiar traicionó y asesinó a mi señor para obtener su puesto. Solo yo conozco lo que ocurrió realmente.
  5. Me he prometido a mí mismo que algún día dejaré de ser un vasallo y me convertiré en señor.
  6. La seguridad de mi pueblo natal es mi prioridad, por encima de la lealtad a mi señor y el resto de sus dominios.
  1. Para evitar que comenzara una guerra llegué a un pacto con un señor de la guerra a espaldas de mi señor. Aún temo que lo descubra.
  2. Hace años desvelé las conspiraciones de un noble de la corte de mi señor y juró venganza. Sus gritos de furia aún me acosan en sueños.
  3. Mi lealtad hacia mi señor es tan grande que daría mi vida sin pensarlo por el bien del reino.
  4. Mis ardientes relaciones sentimentales entre la nobleza me han traído una mala fama de la que no puedo huir.
  5. En mis viajes paro cada poco tiempo para disfrutar del paisaje y conocer a los lugareños, aunque me retrase enormemente.
  6. Durante años he ido encubriendo los despiadados actos de mi señor. Me corroe la culpa por permitirle haber actuado así todo este tiempo.