Criminal

Aunque para muchos las leyes sean la base de la sociedad, no es tu caso. Te guste o no, eres un criminal y te has enfrentado a la autoridad en más de una ocasión. Puede que no tuvieses más oportunidad durante tu infancia que delinquir para sobrevivir o simplemente que no crees que las normas estén para cumplirlas. Sea por el motivo que sea, has crecido rodeado de otros criminales como tú, violencia y gente con pocos escrúpulos.

  Competencia con habilidades. Juego de Manos y Sigilo

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Durante tu vida como criminal te has rodeado de lo peor de la sociedad y has aprendido a moverte entre ellos. Por muy distinta que una ciudad sea de otra, los de tu clase suelen estar presentes y tú sabes cómo encontrarlos. En cualquier ciudad en la que estés, y dedicando el número de horas o días que el director de juego crea conveniente, puedes contratar los servicios de criminales a cambio de un buen pago o acceder al mercado negro, donde adquirir toda clase de contrabando, como venenos.

Características sugeridas

Sea por elección o necesidad, aquellos que se dedican a los asuntos ilegales son de carácter cerrado y desconfiados. Aunque mantienen relaciones con otros criminales, tienden a no depender de otras personas y son considerados peligrosos. Aunque un criminal pude romper la ley por una buena causa o poseer un espíritu noble, el rechazo de la sociedad y el convivir con otros maleantes los vuelve ariscos y duros.
  1. Mi aspecto sucio y descuidado suele causar malestar a la gente.
  2. La paciencia es algo fundamental en el mundo en el que me muevo. Prefiero esperar a estar seguro que actuar antes de tiempo.
  3. Trato de hacer amigos allá por donde paso; nunca se sabe cuándo voy a necesitar un favor.
  4. Mi forma de hablar, directa y descarada, incomoda a los nobles y comerciantes.
  5. Las rimas y los juegos de palabras salen de mi boca con facilidad, tengo vocación de bardo.
  6. Solo me fio de aquellas personas junto a las que me he emborrachado.
  7. Una mentira puede sacarme de cualquier aprieto, incluso de aquellos en los que me ha metido otra mentira.
  8. Me guardo objetos de todas las personas con las que trabajo como recuerdo.
  1. Redención. A pesar de todo lo hecho hasta ahora, aún es posible enmendar los errores y conseguir el perdón (bien).
  2. Poder. Los sobornos, chantajes y amenazas son una forma aceptable de controlar a los débiles y sacar provecho (maligno).
  3. Libertad. La sensación de libertad que siento al romper las normas es suficiente recompensa para hacerlo (caótico).
  4. Hermandad. Mis compañeros son mi familia. Me debo a ellos y haría cualquier cosa por su bienestar (neutral).
  5. Justicia. Romper las normas es la única manera de acabar con las injusticias que llevan a cabo los gobernantes (bien).
  6. Riqueza. Cualquier acto es aceptable con tal de salir de la pobreza y ocupar mi lugar entre los ricos (maligno).
  1. En mi juventud robé un objeto maldito y esa maldición aún me persigue.
  2. Me vi obligado a pedir ayuda a un señor del crimen para evitar la cárcel y ahora le debo un favor.
  3. La piedad de un alguacil me libró de la horca. Ese acto de piedad ha cambiado mi forma de ver la vida.
  4. Un colgante es el único recuerdo que tengo de mi familia, a la que nunca he conocido.
  5. Un viejo amigo fue acusado de un crimen que yo cometí y no fui lo suficientemente valiente como para aceptar mi culpa.
  6. Durante años me he rodeado de niños huérfanos a los que he ayudado a salir a adelante y que dependen de mí.
  1. Siempre dejo una marca personal en los crímenes que cometo.
  2. La oportunidad de ganar dinero me hace ponerme en riesgo a mí mismo y a mis seres queridos.
  3. No suelo mostrar interés por las personas de mi alrededor; muchas veces no recuerdo ni siquiera sus nombres.
  4. En mis bolsillos aparecen pertenencias de otras personas constantemente.
  5. No puedo dejar tirado a un compañero, por muy peligrosa que sea la situación.
  6. Nunca rechazo una buena apuesta.